Fundamentos de nuestra FE

La Biblia

Creemos que la doctrina de las Escrituras es la más absoluta y fundamental de todas las doctrinas puesto que identifica a la única fuente verdadera de toda la verdad cristiana.

Las Escrituras declaran reiteradamente que son la Palabra de Dios, y, por lo tanto, que son la revelación escrita de Dios. Por consecuencia representa la autoridad máxima para el creyente.

Creemos que la Palabra de Dios es superior a toda autoridad humana y a toda tradición, a toda religión, experiencia, ciencia o filosofía. Así que ninguna enseñanza y ninguna práctica deben estar por encima de la Biblia.

Dios Padre

Creemos que Dios el Padre, la primera persona de la Trinidad, ordena y dispone todas las cosas de acuerdo a su propósito y gracia (Sal 145.8-9; 1 Co 8.6). Él es el Creador de todas las cosas (Gn. 1.1-31; Ef 3.9). Como   único Gobernante absoluto y Omnipotente en el universo, Él es soberano en la creación, providencia y redención (Sal 103. 19; Ro 11.36). 

Dios Hijo

Creemos que Jesucristo, la segunda persona de la Trinidad, posee todos los atributos divinos y en estos es igual a Dios, consubstancial y coeterno con el Padre (Jn 10.30; 14.9).Juan 1:1-3: “En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.

Él estaba con Dios en el principio. Por medio de Él todas las cosas fueron creadas; sin Él, nada de lo creado llegó a existir.”

Creemos que Jesucristo es Dios.

En Su preexistencia, encarnación, muerte y resurrección corpórea.

Dios Espíritu Santo

Creemos que el Espíritu Santo es Dios. Creemos que Él habita en cada creyente de Cristo, que es la tercera persona divina, eterna, que posee todos los atributos de personalidad y deidad incluyendo intelecto (1 Co 2.10-13), emociones (Ef 4.30), voluntad (1 Co 12.11), eternidad (He 9.14),  omnipresencia (Sal 139.7-10), omnisciencia (Is 40.13-14), omnipotencia (Ro 15.13) y veracidad (Jn 16.13). En todos los atributos divinos y en sustancia Él es igual al Padre y al Hijo (Mt 28.19; Hch 5.3-4; 28.25-26; 1 Co 12.4-6; 2 Co 13.14 y Jer 31.31- 34 con He 10.15-17).
Creemos que el Espíritu Santo es quien produce en nosotros la regeneración, nos convence de nuestro pecado, nos justifica a través del arrepentimiento y nos santifica para llevar una vida que agrada a Dios.

La creación

Génesis 1:1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.

Así que, el verdadero concepto de la creación es que Dios creó el mundo de la nada, puesto que en Génesis 1:1 no se menciona ninguna existencia previa.

Creemos que Dios estableció todas las leyes de todas las ciencias, como la física, química, biología, matemáticas, gravedad, etc. El hombre no ha creado esas leyes, solamente las va descubriendo, las estudia y trabaja sobre ellas. Gracias a eso hoy tenemos tecnología que nos permite producir medicamentos, o construir computadoras y aviones.

El hombre

Creemos que el hombre fue directa e inmediatamente creado por Dios a su imagen y semejanza. El hombre fue creado libre de pecado con una naturaleza racional, con inteligencia, voluntad, determinación personal y responsabilidad moral para con Dios (Gn 2.7, 15-25; Stg 3.9).

Génesis 1:26: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”.

El enemigo

1 Pedro 5:8b:  “…Su adversario, el diablo, como león rugiente anda alrededor buscando a quién devorar.”

Creemos que el hombre tiene un adversario que busca, por todos los medios, hacerle pecar y alejarle de Dios.

Satanás fue creado como una persona. Puesto que Satanás no se manifiesta en forma corpórea, el hecho de su existencia debe aceptarse en base de la evidencia ofrecida en las Escrituras. Podemos decir que Satanás es una persona creada que no tiene cuerpo.

El pecado

Creemos que en el pecado de desobediencia de Adán a la voluntad revelada de Dios y a la Palabra de Dios, el hombre perdió su inocencia, incurrió en la pena de muerte espiritual y física, se volvió sujeto a la ira de Dios, y se volvió inherentemente corrupto y totalmente incapaz de escoger o hacer lo que es aceptable a Dios fuera de la gracia divina. Sin poder alguno para tener la capacidad en sí mismo de restauración, el hombre está perdido sin esperanza alguna. Por lo tanto, la salvación es en su totalidad la obra de la gracia de Dios por medio de la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo.

Romanos 3:23: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,”,

Romanos 6:23: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

La salvación

Creemos que la salvación es totalmente de Dios por gracia basada en la redención de Jesucristo, el mérito de su sangre derramada, y que no está basa en méritos humanos u obras (Jn 1.12; Ef 1.7; 2.8-10; 1 P 1.18-19)

Creemos que la justificación delante de Dios es un acto de sí mismo (Ro 8.33) por medio del cual Él declara justos a aquellos a quienes, a través de la fe en Cristo, se arrepienten de sus pecados y lo confiesan como Señor soberano (Ro 10.9-10; 1 Co 12.3; 2 Co 4.5; Fil 2.11). Creemos que la regeneración es una obra sobrenatural del Espíritu mediante estar separados del pecado y apartados para Cristo.

Seguridad eterna: Creemos que todos los redimidos, una vez que han sido salvos, son  guardados por el poder de Dios Y de esta manera están seguros en Cristo para siempre (Jn 5.24; 6.37-40; 10.27-30; Ro 5.9-10; 8.1, 31-39; 1 Co 1.4-8; Ef 4.30; He 7.25; 13.5; 1 P 1.5; Jud 24).

¿Existe una manera que podamos saber con certeza que estamos salvos? 1 Juan 5:13: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”.

Los ángeles

Ángeles santos: Creemos que los ángeles son seres creados y, por lo tanto, no deben ser adorados. Aunque son un orden más elevado de creación que el hombre, han sido creados para servir a Dios y adorarlo (Lc 2.9-14; He 1.6-7, 14; 2.6-7; Ap 5.11-14; 19.10; 22.9).

Ángeles caídos: Creemos que Satanás es un ángel creado y el autor del pecado. Él incurrió en el juicio de Dios al rebelarse en contra de su Creador (Is 14.12-17; Ez 28.11-19), al llevar a varios ángeles con él en su caída (Mt 25.41; Ap 12.1-14), y al introducir el pecado en la raza humana por su tentación de Eva (Gn 3.1-15).

Creemos que satanás es el enemigo abierto y declarado de Dios y el hombre (Is 14.13-14; Mt 4.1-11; Ap 12.9-10), el príncipe de este mundo, quien ha sido derrotado mediante la muerte y resurrección de Jesucristo (Ro 16.20) y que será eternamente castigado en el lago de fuego (Is 14.12-17; Ez 28.11-19; Mt 25.41; Ap 20.10).

La iglesia

Creemos que todos los que confían en Jesucristo son inmediatamente colocados por el Espíritu Santo en un cuerpo espiritual unido: la iglesia (1 Co 12.12-13).

Creemos que la iglesia es un organismo espiritual único diseñado por Cristo, constituido por todos los creyentes que han nacido de nuevo en la época actual (Ef 2.11-3.6), que comenzó en el día de Pentecostés (Hch 2.1-21, 38-47) y será completada cuando Cristo venga por los suyos en el arrebatamiento (1 Co 15.51-52; 1Ts 4.13-18). Que su es glorificar a Dios (Ef 3.21) al edificarse a sí misma en la fe (Ef 4.13-16), al ser instruida en la Palabra (2 Ti 2.2, 15; 3.16- 17), al tener comunión (Hch 2.47; 1 Jn 1.3), al guardar las ordenanzas (Lc 22.19; Hch 2.38-42) y al extender y comunicar el evangelio al mundo entero (Mt 28.19; Hch 1.8; 2.42).

Creemos que se le han dado ordenanzas: el bautismo y la Cena del Señor (Hch 2.38-42). El bautismo cristiano por inmersión (Hch 8.36-39) es el testimonio solemne y hermoso de un creyente mostrando su fe en el Salvador crucificado, sepultado y resucitado, y su unión con Él en su muerte al pecado y resurrección a una nueva vida (Ro 6.1-11).

Creemos que la Cena del Señor es la conmemoración y proclamación de su muerte hasta que Él venga, y siempre debe ser precedida por una solemne evaluación personal (1 Co 11.28-32).

Las últimas cosas

Muerte: Creemos que la muerte para los creyentes termina en la primera resurrección (Ap 20.6), cuando seremos resucitados con un cuerpo glorificado (Fil 3.21; 1 Co 15.35 44, 50-54) Y que los que no son salvos al morir, tendrán parte en la segunda resurrección (Lc 16.19-26; Ap 20.13-15), Entonces ellos aparecerán en el juicio del gran trono blanco (para ser juzgados (Ap 20.11-15) y serán arrojados al infierno, el lago de fuego (Mt 25.41-46), separados de la vida de Dios para siempre (Dn 12.2; Mt 25.41- 46; 2 Ts 1.7-9).

El periodo de tribulación: Creemos que los justos juicios de Dios serán derramados sobre un mundo incrédulo (Jer 30.7; Dn 9.27; 12.1; 2 Ts 2.7-12; Ap 16), y que estos juicios llegarán a su clímax para el tiempo del regreso de Cristo en gloria a la tierra (Mt 24.27-31; 25.31-46; 2 Ts 2.7-12).

La segunda venida de Cristo: Creemos que en el regreso personal y corporal de nuestro Señor Jesucristo a la final trompeta, seremos transformados y arrebatados juntamente con los muertos en Cristo(1 Co 15.52)

El reino milenario: Creemos que después del periodo de tribulación, Cristo vendrá a la tierra a ocupar el trono de David (Mt 25.31; Lc 1.31-33; Hch 1.10-11; 2.29-30) y establecerá su reino mesiánico por mil años sobre la tierra (Ap 20.1-7). Este reinado será precedido por el derrocamiento del anticristo y el falso profeta, y la remoción de Satanás del mundo (Dn 7.17-27; Ap 20. 1-7) Este tiempo del reinado de nuestro Señor será caracterizado por armonía, justicia, paz, rectitud y larga vida (Is 11; 65.17-25; Ez 36.33-38), y terminará con la libertad de Satanás (Ap 20.7).

La eternidad: Creemos que después de la conclusión del milenio, la libertad temporal de Satanás y el juicio de los incrédulos (2 Ts 1.9; Ap 20.7-15), los salvos entrarán al estado eterno de gloria con Dios, después del cual los elementos de esta tierra se disolverán (2 P 3 .10) y serán reemplazados con una tierra nueva donde solo morará la justicia (Ef 5.5; Ap 20.15, 21, 22).

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